Mientras Junior de Barranquilla anunció la renovación del delantero Guillermo Paiva, una preocupación mayor se instala en el entorno ‘rojiblanco’.
En la plantilla actual existen más de cinco jugadores claves que finalizan su contrato, un panorama que pone contra las cuerdas a la directiva y exige decisiones inmediatas.
El reloj corre y el riesgo es alto. Si no hay movimientos rápidos, el Junior podría afrontar el 2026 perdiendo jerarquía, liderazgo y experiencia, pilares fundamentales para competir a nivel local e internacional.
Los nombres no son menores:
• Didier Moreno, capitán, equilibrio y voz de mando en el mediocampo.
• Yimmi Chará, desequilibrio, experiencia y mercado internacional.
• Javier Báez, uno de los zagueros más regulares del equipo.
• Teófilo Gutiérrez, ídolo, referente y símbolo del ADN Junior.
• Carlos Esparragoza, proyección y presente en el mediocampo.
La preocupación no pasa solo por lo deportivo, sino también por lo estratégico: dejar vencer estos contratos abriría la puerta a negociaciones libres, pérdida de patrimonio y un golpe directo al proyecto 2026 que tanto se ha prometido a la afición.
La hinchada observa, el mercado espera y el margen de error es mínimo. En Barranquilla saben que no renovar a tiempo puede salir más caro que cualquier fichaje.
La pelota ahora está en la cancha de la directiva, que deberá decidir si asegura la base del equipo o permite que el Junior entre en un terreno peligroso justo cuando más estabilidad necesita.
El mensaje es claro: el 2026 no se construye solo con anuncios, se sostiene con decisiones firmes hoy.
Y finalmente un goleador, en su última etapa de recuperación, Carlos Bacca. ¿Qué pasará con el porteño?