El equipo barranquillero ganó 3-2 en Cartagena y consiguió su primera victoria en el Grupo F.
En una noche cargada de tensión, orgullo y resistencia, el Junior de Barranquilla volvió a respirar en la Copa Libertadores 2026. No alcanzó para cambiar su destino en el torneo continental, porque los octavos de final ya quedaron fuera de alcance, pero sí para mantener viva una pequeña llama: la de pelear hasta el último suspiro por un lugar en los play-offs de la Copa Sudamericana.
El Estadio Jaime Morón de Cartagena fue testigo de una presentación que mezcló contundencia, carácter y sufrimiento. Junior derrotó 3-2 a Sporting Cristal y consiguió, por fin, su primera victoria en el campeonato. Más que tres puntos, fue un golpe de fe para un equipo que parecía condenado semanas atrás.
Desde el inicio, el conjunto rojiblanco mostró otra energía. Tras un aviso peruano que terminó invalidado, apareció la jerarquía de Luis Fernando Muriel para abrir el marcador al minuto 8. El delantero cazó un rebote dentro del área y desató el grito contenido de una hinchada que necesitaba volver a creer.
Junior no se conformó. Empujado por la intensidad de su mediocampo y la velocidad de sus ataques, encontró el segundo gol a los 27 minutos. Kevin Pérez culminó una brillante acción colectiva que dejó expuesta a la defensa de Sporting Cristal y confirmó el mejor momento tiburón en toda la Libertadores.
El vendaval barranquillero todavía tenía una última descarga antes del descanso. A los 35’, otra vez Muriel levantó al público de sus asientos con un remate de media distancia imposible para el arquero visitante. El 3-0 parecía sentenciar una noche perfecta.
Pero la Copa Libertadores nunca concede tranquilidad.
En el tiempo añadido de la primera mitad, Yoshimar Yotún silenció por un instante el estadio con un soberbio disparo que devolvió la esperanza al conjunto peruano. El descuento cambió el ambiente del partido y obligó a Junior a sufrir más de la cuenta durante el complemento.
Sporting Cristal adelantó líneas y volvió a golpear a los 55 minutos con el tanto de Gustavo Cazonatti. El miedo apareció entonces en Junior, que pasó de dominar con autoridad a resistir con angustia. Los minutos finales se jugaron con el corazón en la mano, entre despejes desesperados y una tribuna empujando como si cada balón fuera el último.
Al final, el pitazo definitivo encontró a Junior celebrando una victoria necesaria para mantenerse con vida.
La jornada, además, trajo una sorpresa inesperada desde Brasil. Cerro Porteño derrotó 1-0 a Palmeiras en el Allianz Parque gracias a un gol del argentino Pablo Vegetti, un resultado que alteró completamente el panorama del Grupo F y terminó beneficiando indirectamente al equipo colombiano.
Aunque Junior continúa último con cuatro puntos, todavía conserva opciones de alcanzar el tercer lugar que hoy pertenece a Sporting Cristal. La misión, sin embargo, será gigantesca: vencer a un Palmeiras herido y necesitado en la última fecha.
El milagro sigue siendo improbable. Pero mientras haya una mínima posibilidad, Junior se niega a dejar de luchar.