
Junior empata con Pereira y queda aferrado a un milagro para clasificar.
El empate 1-1 frente al Deportivo Pereira dejó a Junior al borde de la eliminación. Sebastián Viera asumió la responsabilidad por el difícil momento deportivo del equipo, pese a haber llegado en medio de una situación compleja y sin participar en la conformación de la plantilla.
El Tiburón sigue sin encontrar el camino y su panorama en la Liga colombiana es cada vez más preocupante. El empate 1-1 ante Deportivo Pereira, en el estadio Romelio Martínez, significó otro golpe para las aspiraciones del conjunto barranquillero, que ahora necesita prácticamente un milagro para mantenerse con vida en la lucha por la clasificación.
Tras el compromiso, Sebastián Viera no esquivó los cuestionamientos y reconoció que, como entrenador, debe asumir la responsabilidad por los resultados, independientemente de las circunstancias en las que recibió al equipo.
“El técnico siempre es el responsable por más que no haya armado el equipo y lo haya tomado en una situación compleja. No tengo problema en aceptarlo”, manifestó el entrenador rojiblanco.
Las palabras del uruguayo reflejan la difícil realidad que atraviesa Junior. Viera llegó con la misión de enderezar el rumbo de un equipo golpeado futbolísticamente, pero los resultados no han acompañado y el margen de maniobra se ha reducido considerablemente.
El empate frente a Pereira deja una sensación de frustración en una hinchada que esperaba una reacción inmediata, especialmente en un compromiso en el que ganar era fundamental para continuar alimentando las posibilidades de clasificación.
Ahora, más allá de las responsabilidades individuales, Junior enfrenta una realidad deportiva que no admite excusas. El equipo necesita resultados, recuperar su identidad futbolística y esperar una combinación favorable de marcadores para intentar salvar una campaña que amenaza con terminar anticipadamente.
Viera acepta la responsabilidad, pero el problema de Junior parece ir mucho más allá del banquillo. La planificación deportiva, el rendimiento de la plantilla y la falta de respuestas en momentos decisivos también quedan bajo la lupa.
El conjunto tiburón todavía se aferra a las matemáticas, aunque su futuro ya no depende exclusivamente de lo que pueda hacer dentro del terreno de juego.



