
La defensa de Jefferson Martínez que deja más dudas que respuestas.
El arquero de Junior respondió a las críticas tras el 1-1 ante Pereira en el Romelio Martínez, un empate que deja al equipo barranquillero al borde de la eliminación.
Después de un tropiezo que le cuesta caro a Junior en la lucha por la clasificación, Jefferson Martínez eligió el contraataque en lugar de la autocrítica.
Consultado por las críticas que han recaído sobre él, el guardameta soltó una frase que ya circula con fuerza entre los hinchas: «Yo no vi tanto escándalo de Millonarios a Alianza, nos hicieron 11 goles. ¿Porque ahora entro yo los resultados no se están dando? Antes no vi ningún escándalo».
La declaración tiene un problema de fondo: compara. Y comparar no es explicar. Que antes el equipo haya recibido goles, e incluso muchos, no borra lo ocurrido en el Romelio, donde Junior tenía el partido, la localía y la obligación de ganar para seguir con vida. Un arquero no responde por lo que pasó en otros partidos, sino por lo que le toca hoy: ser decisivo cuando el equipo más lo necesita.
Además, el argumento deja entrever algo más delicado: la sensación de que se pide cuentas por conveniencia. Pero el escrutinio no depende de quién esté bajo los tres palos. Depende de las consecuencias. Y las de este empate son contundentes: un equipo grande, con presión histórica, a un paso de quedar fuera.
Nadie discute que el fracaso de Junior sea colectivo. La defensa, el mediocampo y el ataque también tienen su cuota. Pero precisamente por eso llama la atención que la reacción del arquero haya sido señalar el ruido externo en vez de asumir la parte que le corresponde. En el fútbol de élite, y más en un club como Junior, el liderazgo también se mide en las declaraciones posteriores a los malos resultados.
El «tiburón» necesita puntos, no excusas. Y a esta altura, también necesita voces que den la cara sin mirar hacia atrás.



