
Mauro Silveira fue determinante y el equipo de Sebastián Viera mantiene vivas sus opciones de clasificar a los cuadrangulares.
El Junior de Barranquilla sacó un empate sin goles frente al Deportivo Cali en Palmaseca y mantiene encendida, aunque cada vez más complicada, la ilusión de meterse en los cuadrangulares semifinales de la Liga BetPlay II-2026. El equipo rojiblanco, dirigido por Sebastián Viera, igualó 0-0 en un compromiso en el que tuvo que resistir los constantes ataques del conjunto azucarero y encontró en Mauro Silveira a su gran salvador.
Para el Tiburón, sumar siempre será importante en medio de la difícil situación que atraviesa en el campeonato. Sin embargo, el punto conseguido en territorio vallecaucano deja sensaciones encontradas: por un lado, el alivio de no regresar a Barranquilla con las manos vacías; por el otro, la preocupación de seguir dejando escapar oportunidades en una carrera contra el tiempo que exige resultados inmediatos.
Silveira sostuvo al Tiburón en los momentos más difíciles
El compromiso comenzó con dos equipos intentando imponer condiciones a través de la circulación del balón. Junior buscó acercarse al arco rival durante los primeros minutos, pero el Deportivo Cali respondió con presión alta, adelantó sus líneas y empezó a inclinar el partido a su favor.
Con el paso del tiempo, el conjunto local tomó la iniciativa y obligó a los barranquilleros a redoblar esfuerzos en defensa. Fue entonces cuando apareció la figura de Mauro Silveira, quien regresó a la competencia después de superar la lesión en el rostro que lo mantuvo alejado de varios encuentros.
El guardameta uruguayo respondió con seguridad, reflejos y personalidad ante las aproximaciones del Cali. Sus intervenciones evitaron que el marcador se abriera y le dieron oxígeno a un Junior que por momentos sufrió para controlar las intenciones ofensivas de su adversario.
En el otro extremo, Pedro Gallese también tuvo trabajo y respondió cuando el equipo rojiblanco encontró espacios para acercarse. A pesar de las oportunidades de ambos conjuntos, las defensas y los porteros terminaron imponiéndose durante una primera mitad que concluyó sin goles.
Un Junior exigido y con dificultades para atacar
En la segunda parte, el Deportivo Cali mantuvo su protagonismo. Los dirigidos por Rafael Dudamel encontraron espacios para atacar y generaron las opciones más peligrosas, mientras Junior intentaba resistir y buscar alguna oportunidad para sorprender.
Al equipo de Sebastián Viera le costó construir juego ofensivo con continuidad. La presión local y las dificultades para enlazar pases en campo contrario obligaron al Tiburón a pasar largos tramos defendiendo cerca de su propia área.
El panorama se complicó todavía más al minuto 64, cuando Francisco Fydriszewski recibió la segunda tarjeta amarilla y dejó a Junior con diez hombres. La expulsión puso al conjunto barranquillero contra las cuerdas y aumentó la responsabilidad de una defensa que debía soportar la presión del Cali en el tramo decisivo.
Con un hombre menos, el margen para equivocarse desapareció. Junior tuvo que apelar al orden, al sacrificio colectivo y, sobre todo, a las intervenciones de Silveira para mantener el empate.
Muriel y Teo, las cartas de Viera
Sebastián Viera movió sus fichas y recurrió a dos nombres de experiencia: Luis Fernando Muriel y Teófilo Gutiérrez. La intención era encontrar una salida ofensiva que le permitiera al equipo respirar, aprovechar algún espacio y, por qué no, llevarse una victoria que habría significado un impulso importante en la tabla.
Muriel tuvo una oportunidad en los minutos finales, pero su remate se marchó por encima del arco. Fue una de las opciones más claras del Junior en el cierre, aunque no alcanzó para cambiar la historia del encuentro.
El Deportivo Cali también estuvo cerca de quedarse con los tres puntos. Emanuel Reynoso probó ante la portería rojiblanca, pero nuevamente Silveira respondió con solvencia y aseguró un empate que terminó teniendo sabor a alivio para los visitantes.
Junior resistió hasta el pitazo final. No fue una presentación que le permitiera disipar todas las dudas sobre su funcionamiento, pero sí consiguió sobrevivir a un partido adverso y regresar con una unidad en el bolsillo.
Las cuentas siguen vivas, pero Junior no puede seguir fallando
Con este resultado, según los datos suministrados, Junior llegó a 12 puntos en 14 partidos y se ubica provisionalmente en la casilla 14. La distancia frente a los puestos de clasificación obliga al equipo a cambiar radicalmente su rendimiento si pretende disputar los cuadrangulares semifinales.
Al Tiburón todavía le quedan cinco compromisos, equivalentes a 15 puntos en disputa. Si logra ganar todos, podría alcanzar las 27 unidades, una cifra que le permitiría mantener opciones matemáticas, aunque su clasificación también dependerá de los resultados de los equipos que lo superan en la tabla.
Deportes Tolima, ubicado en la octava posición, suma 20 puntos y tiene cuatro partidos pendientes. Once Caldas y Águilas Doradas cuentan con 19 unidades, Cúcuta Deportivo registra 18 y Llaneros tiene 17, de acuerdo con las cifras aportadas para esta crónica.
El panorama es exigente. Junior necesita sumar prácticamente de a tres en las jornadas restantes y esperar que sus rivales directos pierdan puntos. Cada empate o derrota podría convertirse en un golpe definitivo para sus aspiraciones.
El empate no resuelve la crisis
El Deportivo Cali dejó escapar la posibilidad de acercarse al liderato y llegó a 26 puntos, prolongando su racha sin derrotas. Pese a jugar en casa y contar con superioridad numérica durante buena parte del segundo tiempo, el conjunto azucarero no encontró la precisión necesaria para romper el cero.
Para Junior, el balance es diferente. El punto tiene valor por las circunstancias del encuentro, especialmente por la expulsión de Fydriszewski y las intervenciones decisivas de Silveira. Sin embargo, el resultado no cambia la obligación de mejorar ni borra las dificultades que han acompañado al equipo durante el campeonato.
El Tiburón sigue con vida, pero ya no tiene espacio para especular. Necesita transformar la resistencia mostrada en Palmaseca en victorias, mejorar su producción ofensiva y recuperar la confianza para afrontar el tramo definitivo de la Liga.
El empate evitó una nueva caída, pero la verdadera prueba para Sebastián Viera y sus dirigidos comienza ahora: demostrar que todavía tienen argumentos futbolísticos para pelear por la clasificación. Porque en este momento, para Junior, sumar de a uno puede aliviar la noche, pero ganar es lo único que realmente puede mantener vivo el sueño de los cuadrangulares.



