La frase de Fuad Char que sacude la ambición del Junior.
En medio de la inauguración del nuevo hotel de la Selección Colombia en Barranquilla, una declaración cayó como un baldado de agua fría sobre la afición rojiblanca. Ante la pregunta de cuándo el Junior tendrá una sede a la altura de las grandes instituciones internacionales, la respuesta de Fuad Char fue contundente y para muchos, decepcionante.
“Tenemos sede para la cantera y la sede de Adelita y siento que estamos completos. Obviamente hay que seguir avanzando”.
La frase, pronunciada en un evento que simboliza crecimiento, modernización y visión de futuro para el fútbol colombiano, dejó una sensación incómoda entre hinchas que esperaban un anuncio ambicioso, un proyecto estructural o al menos una hoja de ruta clara hacia el siguiente nivel.
Mientras federaciones y clubes de élite en Sudamérica y Europa apuestan por complejos deportivos de última generación con centros de alto rendimiento, tecnología aplicada al rendimiento y estructuras integrales, el mensaje desde la dirigencia del Junior de Barranquilla parece ir en otra dirección: conformidad.
La comparación es inevitable. Si la Federación Colombiana da un paso firme con infraestructura de primer mundo para la Selección, ¿por qué el club más emblemático del Caribe no apunta a lo mismo? ¿Es suficiente la actual sede para competir, formar y proyectar talento con estándares internacionales?
“Estamos completos” no suena a proyecto, no suena a expansión, no suena a grandeza. Suena a techo.
La declaración, lejos de encender la ilusión, abrió el debate. En tiempos donde el fútbol es también gestión, inversión y visión estratégica, el mensaje deja interrogantes sobre el rumbo institucional del Junior.
La hinchada, acostumbrada a títulos y protagonismo local, ahora exige algo más profundo: infraestructura que respalde el discurso de grandeza.
Porque en el fútbol moderno, no solo se compite en la cancha. También se compite en los cimientos.