Los goles para el equipo barranquillero llegaron por intermedio de Jannenson Sarmiento y Teófilo Gutiérrez.
En una noche cargada de presión y necesidad, Junior de Barranquilla volvió a sonreír. El equipo rojiblanco derrotó 2-0 a Atlético Bucaramanga este martes en el estadio Romelio Martínez, un triunfo que corta la racha de empates, lo vuelve a meter en la pelea por los puestos de clasificación y le da un respiro al técnico Alfredo Arias, que llegaba al compromiso con el ambiente tenso y muchas miradas encima.
Desde el pitazo inicial, el conjunto barranquillero mostró una postura agresiva. Con intensidad en ataque y presión alta, Junior buscó abrir el marcador rápidamente, generando varias aproximaciones peligrosas. Jesús Rivas, Teófilo Gutiérrez y Bryan Castrillón avisaron con remates que pasaron muy cerca del arco rival, pero el gol se resistía.
Atlético Bucaramanga también intentó reaccionar y tuvo algunas llegadas con Luciano Pons y Fabián Sambueza, aunque sus intentos fueron bien controlados por la defensa y el guardameta tiburón, que respondió con seguridad cuando fue exigido.
La insistencia rojiblanca finalmente tuvo premio antes del descanso. Al minuto 43 apareció Jannenson Sarmiento, quien ejecutó un tiro libre perfecto. El zurdazo, potente y colocado, se coló junto al poste derecho del arquero visitante, desatando la celebración en las tribunas del Romelio Martínez y dándole a Junior la ventaja parcial antes de irse al descanso.
El segundo golpe llegó apenas iniciada la etapa complementaria. Al minuto 47, Teófilo Gutiérrez aprovechó una asistencia de Jesús Rivas y sacó un fuerte remate de derecha desde fuera del área que terminó en el fondo de la red, ampliando la diferencia y dándole mayor tranquilidad al equipo de Arias.
Con la ventaja a su favor, Junior manejó el ritmo del partido y controló las acciones frente a un Bucaramanga que intentó reaccionar, pero sin la claridad suficiente para descontar.
La victoria tiene un valor enorme para el conjunto barranquillero. Junior vuelve a meterse en la pelea, escalando hasta el cuarto lugar de la tabla con 22 puntos, mientras que Bucaramanga queda en una posición incómoda, noveno con 19 unidades.
Más allá de los números, el triunfo representa un respiro para Junior y para Alfredo Arias, que logra calmar las críticas y darle un nuevo impulso a su equipo en un momento determinante del campeonato.