El equipo rojiblanco cayó 4-1 frente a Palmeiras en el Allianz Parque y terminó último del grupo F de la Copa Libertadores 2026, pese a la victoria de Cerro Porteño sobre Sporting Cristal.
Aquí tienes una crónica con un enfoque más narrativo y centrado en Junior de Barranquilla:
La ilusión de Junior se apagó en São Paulo. En una noche amarga para el conjunto barranquillero, el ‘tiburón’ cerró su participación en la Copa Libertadores 2026 con una goleada 4-1 frente a Palmeiras en el imponente Allianz Parque, escenario donde los sueños rojiblancos terminaron chocando contra la contundencia brasileña.
Desde el arranque, el equipo dirigido por Alfredo Arias entendió que no había margen de error. Necesitaba ganar para mantenerse con vida y aspirar, al menos, al repechaje de la Copa Sudamericana. La esperanza también viajaba desde Paraguay, donde Cerro Porteño debía hacer su parte ante Sporting Cristal. Y así ocurrió. Pero mientras las noticias favorecían a Junior desde Asunción, en São Paulo la historia era completamente distinta.
Palmeiras impuso condiciones con jerarquía y eficacia. Jhon Arias fue la gran pesadilla para la defensa barranquillera, firmando un doblete que silenció cualquier intento de reacción rojiblanca. A su lado apareció el argentino Flaco López, amo y señor del ataque del ‘verdao’, manejando los tiempos y convirtiéndose en el hombre del ‘pasegol’ en una noche inspirada para los brasileños.
Junior luchó, intentó adelantarse unos metros y por momentos quiso responder con orgullo, pero nunca logró encontrar el equilibrio necesario para competir de igual a igual. Cada avance del conjunto paulista parecía una amenaza latente y el marcador terminó reflejando la diferencia entre ambos equipos.
Con el pitazo final, también llegó el adiós continental para el club barranquillero. El conjunto currambero terminó último del grupo F, una campaña marcada por las dificultades y en la que apenas pudo celebrar una victoria en todo el torneo.
La Copa Libertadores volvió a mostrarle a Junior lo exigente que puede ser el panorama internacional. Entre errores, momentos de desconcentración y la falta de contundencia en los partidos clave, el ‘tiburón’ se quedó sin oxígeno antes de tiempo. Ahora, el equipo rojiblanco deberá pasar la página y reencontrarse con su mejor versión en los retos locales, mientras la hinchada espera que este duro golpe sirva como punto de partida para reconstruir el camino.