El equipo de Alfredo Arias fue superior en el trámite del compromiso, pero desperdició numerosas opciones y terminó perdiendo 2-1 frente al Deportes Tolima en el Manuel Murillo Toro.
Junior de Barranquilla volvió a exhibir una de las grandes contradicciones que ha marcado su presente en la Liga BetPlay. En Ibagué, el equipo rojiblanco fue dueño de la pelota, generó las mejores oportunidades y tuvo contra las cuerdas al Deportes Tolima durante varios pasajes del encuentro. Sin embargo, la historia terminó siendo la misma: la falta de contundencia volvió a pasar factura y el ‘Tiburón’ cayó 2-1 en el estadio Manuel Murillo Toro.
El conjunto dirigido por Alfredo Arias salió con una propuesta ofensiva, presionando alto y buscando imponer condiciones desde el primer minuto. Con cerca del 60 % de la posesión, Junior manejó el ritmo del partido y encontró espacios para atacar, especialmente por las bandas con Déiber Caicedo y el despliegue ofensivo de Daniel Rivera.
Las llegadas no tardaron en aparecer. Guillermo Paiva estuvo cerca de abrir el marcador en más de una ocasión, mientras que Daniel Rivera exigió al arquero local con remates de media distancia. El cuadro barranquillero acumuló aproximaciones, tiros de esquina y disparos al arco, pero volvió a mostrar la principal falencia que lo persigue en el campeonato: la falta de eficacia en los metros finales.
Y en el fútbol, los errores suelen pagarse caro.
Cuando Junior era el claro dominador del compromiso, Tolima encontró el premio en una de sus primeras aproximaciones. Al minuto 37, Jorge Hurtado aprovechó un balón servido por Junior Hernández para definir con tranquilidad y poner el 1-0, silenciando el buen momento futbolístico del equipo barranquillero.
El golpe fue duro, pero el nocaut llegó antes del descanso. En el tiempo de reposición del primer tiempo, Kelvin Flórez culminó un veloz contragolpe para establecer el 2-0, una diferencia que castigaba en exceso a un Junior que había sido superior durante buena parte de la primera mitad.
Lejos de resignarse, Alfredo Arias reaccionó desde el vestuario. Los ingresos de Guillermo Celis y Yimmi Chará buscaron darle mayor equilibrio y profundidad a un equipo que regresó al campo con la obligación de remontar.
Junior volvió a asumir el protagonismo. Controló nuevamente el balón, adelantó sus líneas y sometió por varios minutos al conjunto vinotinto y oro. Sin embargo, el reloj avanzaba y el descuento no llegaba.
La insistencia tuvo premio al minuto 79. Tras un tiro de esquina ejecutado por Déiber Caicedo, Guillermo Paiva apareció en el corazón del área para conectar un potente cabezazo que venció al arquero local y revivió la ilusión rojiblanca.
El gol encendió un final de alta tensión. Junior adelantó todas sus líneas, arriesgó en busca del empate y encerró al Tolima en su propio campo. No obstante, el orden defensivo del conjunto ibaguereño y, nuevamente, la falta de precisión en la definición terminaron frustrando cualquier intento de remontada.
Un problema que comienza a repetirse
Más allá de la derrota, el compromiso volvió a dejar una preocupación evidente para Alfredo Arias. Junior juega, propone y genera situaciones de gol, pero continúa fallando en el aspecto más determinante del fútbol: convertir las oportunidades.
Las estadísticas reflejan el dominio rojiblanco. Más posesión de balón, mayor cantidad de remates y un volumen ofensivo superior al de su rival. Sin embargo, Tolima necesitó muy poco para quedarse con los tres puntos gracias a una contundencia que marcó la diferencia durante los 90 minutos.
El resultado obliga al cuerpo técnico a revisar no solo la eficacia en ataque, sino también las desatenciones defensivas que terminaron costando el partido. Porque en una liga tan pareja, dominar sin ganar deja de ser un mérito y comienza a convertirse en un problema.
Junior mostró argumentos futbolísticos para competir, pero mientras no transforme su superioridad en goles, seguirá dejando escapar puntos que pueden resultar determinantes en la lucha por la clasificación. En Ibagué volvió a quedar demostrado que, en el fútbol, no siempre gana el que mejor juega, sino el que mejor aprovecha sus oportunidades.