
Junior pierde por primera vez contra Llaneros y con ello oficializa su eliminación en la primera fase del torneo, hecho que no ocurre desde el semestre 2023-1.
A falta de jugarse dos partidos, quedan una serie de estadísticas que, si bien pueden pasar desapercibidas por estar ‘ocultas’, hablan de lo que fue el segundo semestre del equipo y dan una perspectiva al análisis que se realice de su rendimiento hasta el momento.
Si bien en el fútbol se debe intentar mantener un equilibrio entre un buen ataque y una buena defensa, uno de los dos aspectos es la que resalta más en un equipo, ya sea de manera positiva o negativa. Sin embargo, ambos aspectos fueron igual de negativos en este semestre, porque la alta producción de goles que antes maquillaba la debilidad defensiva, bajó considerablemente y dicha debilidad defensiva se ha visto más expuesta en este semestre.
De 73 remates a puerta, tan solo llevan 23 goles marcados, siendo una tasa de conversión del 32%, con 1.4 goles por partido.
Junior genera, pero son más los goles que erra y esto cobra más peso ante los nombres que posee el ataque y la inversión económica en ellos con respecto a los defensas, por ende, el equipo conlleva más responsabilidad en siempre buscar un gol más que el rival, en lugar de evitar que les conviertan la mayor cantidad de goles.
Hasta este punto del torneo y a falta de 2 partidos por jugarse, Junior ya superó su cifra del total de goles recibidos con respecto a los dos pasados semestres.
2025-2: 25 GC
2026-1: 24 GC
2026-2: 27 GC
Lo anterior se traduce en que llegó a la cifra 1.6 goles recibidos por partido, pero siendo más deficiente como visitante puesto que le han marcado 2 goles por partido jugado fuera de casa.
Lo más revelador es que según la plataforma FotMob, la calidad de ataques que recibía Junior, le permitía estimar una expectativa de 17.7 goles en contra en lo que va del torneo, sin embargo, le han marcado 27, siendo el equipo con mayor diferencia en lo que va del torneo con una cifra de 9.3 goles más de los esperados a recibir.
Lo anterior también refuerza aún más el declive de los delanteros en su efectividad de goles hasta el momento, siendo este aspecto la fortaleza que mantenía a flote la obtención de puntos ante las carencias defensivas, puesto que actualmente no están cerca del rango de goles de los dos pasados semestres en la fase de todos contra todos:
2025-2: 35 GF
2026-1: 31 GF
2026-2: 23 GF (a falta de 2 partidos)
De los 17 partidos jugados, en 7, Junior marcó primero y terminó ganando 3 y de los 9 partidos en los que empezó abajo en el marcador, no terminó ganando ninguno.
Lo anterior, no es tan solo consecuencia de una defensa endeble, que dentro de los “planes” ya alcanzó la cifra esperada de goles en contra, sino de una delantera que de los 4.3 remates al arco que promedia por partido, solo lleva una efectividad de conversión del 32%.
Desequilibrio total en el segundo semestre. Una defensa que aumentó sus goles recibidos más una delantera que bajo su efectividad, y eso se refleja en los números antes mencionados que, de manera objetiva, aunque las estadísticas no lo dicen todo del juego, si te permite tener un panorama de rendimiento para saber si se mejoró o no. Dicha deficiencia de definición que se ha visto a lo largo del torneo y se puede resumir como ejemplo en las jugadas puntuales de los 2 penales fallados de Muriel (contra Pereira y Jaguares), más las jugadas de Fydriszewski (contra Inter de Bogotá) y Canchimbo (contra Boyacá), en los que Junior perdió 8 puntos en jugadas claras entre esos 4 partidos que terminaron en empate y que hoy lo tuviesen hipotéticamente dentro de los 8 mejores del torneo.
Por: Daniel Morron



