Junior se fue de Bogotá con las manos vacías y muchas lecciones por aprender.
Junior de Barranquilla vivió una noche amarga en El Campín. El equipo rojiblanco cayó 3-0 ante Independiente Santa Fe en la final de vuelta de la Superliga BetPlay 2026 y vio cómo se le escapaba el primer título del año, en un partido que terminó siendo más duro en el marcador que en el desarrollo por varios pasajes del juego.
El ambiente en Bogotá fue completamente adverso para los barranquilleros, con un estadio teñido de rojo y empujando desde el primer minuto. Ese contexto, sumado a un inicio desconcentrado, le pasó factura al Junior muy temprano. A los cinco minutos, una pérdida en salida y la presión de Santa Fe terminaron en el gol de Ewil Murillo, un golpe que obligó al equipo de Alfredo Arias a replantear rápidamente su plan.
Pese al tanto recibido, Junior no se descompuso y respondió en la primera mitad con aproximaciones claras. Joel Canchimbo y Edwin Herrera probaron desde media y corta distancia, pero se toparon con una noche inspirada de Andrés Mosquera Marmolejo, quien le negó el empate a los rojiblancos en al menos dos ocasiones. Cuando mejor parecía asentarse la visita, llegó el segundo golpe: un tiro libre de Hugo Rodallega, cerca del cierre del primer tiempo, amplió la diferencia y dejó a Junior cuesta arriba antes del descanso.
Para el complemento, Arias apostó por variantes ofensivas y mandó al campo a Luis Fernando Muriel y Cristian Barrios, buscando mayor peso en ataque. Junior adelantó líneas, asumió riesgos y volvió a generar peligro, nuevamente con Canchimbo, pero otra vez apareció Mosquera Marmolejo para sostener la ventaja local. La noche también tuvo espacio para la polémica, cuando Santa Fe marcó un tercer gol que fue anulado tras revisión del VAR, una acción que mantuvo con vida al cuadro barranquillero durante algunos minutos.
Sin embargo, el descuento nunca llegó. La falta de efectividad y el desgaste comenzaron a pasar factura, mientras Santa Fe manejó los tiempos del partido. Ya en el tramo final, con Junior volcado al ataque, Nahuel Bustos aprovechó los espacios y sentenció el 3-0 definitivo, un resultado que terminó castigando con severidad al equipo visitante.
Junior se fue de Bogotá con las manos vacías y muchas lecciones por aprender. Mostró intención, pasajes de buen fútbol y actitud para competir, pero pagó caro sus errores y la falta de contundencia en momentos clave. La Superliga quedó atrás y ahora el reto será levantar cabeza rápidamente para enfocarse en la Liga, donde el equipo rojiblanco buscará revancha y regularidad en una temporada que apenas comienza.