Junior se hunde en Bucaramanga: perdió 3-1 pese a jugar con un hombre más.
Barranquilla dormirá con un sabor amargo. Junior cayó 3-1 ante Bucaramanga como visitante, en una noche en la que tuvo superioridad numérica y no supo aprovecharla.
Con un jugador más en la cancha, el equipo rojiblanco no encontró fútbol ni reacción, y terminó pagando caro la falta de contundencia en ambas áreas.
La expulsión debía ser la oportunidad para tomar el control del partido. Pasó lo contrario: el conjunto santandereano, más ordenado y efectivo, golpeó cuando tuvo que hacerlo y manejó el trámite con el rival en inferioridad. Junior vio cómo la ventaja numérica se diluía entre imprecisiones, pelotas divididas perdidas y una defensa vulnerable.
Tras el pitazo final, la autocrítica llegó desde adentro. Guillermo Celis, volante de marca del plantel, no esquivó la responsabilidad:
«No hemos estado a la altura de lo que representa esta camiseta».
Una frase que duele porque sale del camerino y porque describe lo que la hinchada vio en la cancha. Un equipo que, incluso con ventaja, no estuvo a la altura de su historia ni de la exigencia de su gente, que sigue llenando tribunas y viajando detrás de los colores.
Ahora el reto es levantarse. Al plantel y al cuerpo técnico les toca responder en la próxima fecha, porque la paciencia de la afición no es infinita y el rojiblanco no admite excusas.