El técnico uruguayo espera recomponer el camino en las próximas fechas.
La final de la Superliga terminó siendo una noche para el olvido en Bogotá y Alfredo Arias no lo maquilló. Tras la dura derrota 3-0 frente a Santa Fe, el técnico uruguayo lanzó una de las autocríticas más crudas desde su llegada al banquillo del Junior: “No tuvimos actitud para jugar una final”.
Sin rodeos ni excusas arbitrales, Arias apuntó directamente al corazón del problema. Para el entrenador, el fracaso no pasó únicamente por lo táctico o lo futbolístico, sino por algo mucho más grave en una instancia definitiva: la falta de carácter.
“Una final se juega con otra energía, con otra mentalidad. Hoy no estuvimos a la altura”, sentenció.
Junior fue superado de principio a fin por un Santa Fe intenso, ordenado y decidido, mientras el equipo rojiblanco lució desdibujado, sin rebeldía ni respuestas.
El marcador fue contundente, pero la sensación en el campo fue aún peor: un Junior sin alma, incapaz de competir cuando el título lo exigía.
Arias reconoció que su equipo nunca entró en el partido. No hubo presión, no hubo reacción y, lo más preocupante, no hubo señales de liderazgo dentro del campo.
“Cuando no hay actitud, todo lo demás se hace cuesta arriba”, agregó el técnico, visiblemente golpeado.
La derrota deja más preguntas que respuestas en el inicio del año para Junior. Un equipo llamado a pelear títulos volvió a fallar en una final y lo hizo de manera estrepitosa. Las palabras del entrenador reflejan la gravedad del momento: no se trató de perder, sino de cómo se perdió.
La Superliga ya es historia, pero el mensaje de Arias queda marcado como una advertencia. En Junior, el escudo pesa, las finales no se juegan: se compiten. Y ante Santa Fe, según su propio entrenador, el equipo simplemente no estuvo dispuesto a hacerlo.