El defensor Javier Báez protagonizó una de las declaraciones más fuertes de las últimas semanas en el fútbol colombiano, luego de enviar un duro mensaje a un periodista barranquillero que, según él, lo señaló injustamente y cuestionó su profesionalismo.
Molesto pero firme, Báez decidió aclarar públicamente su postura y defender su nombre:
“Voy a hacer un descargo: ¡yo no soy ningún ladrón! El hecho de que él tenga un micrófono no puede decir lo que quiera, porque él dijo que yo vine a hacer caja para retirarme. Primero que no estoy para retirarme, gracias a Dios. Voy para 46 partidos”, afirmó el experimentado jugador.
El zaguero también rechazó la versión de que su aporte en la cancha se limita a gestos motivacionales o show mediático:
“Después no le bastó con eso y en un tono burlón dijo que yo era un vende humo y jugaba por las arengas. Yo no soy ningún vende humo, porque ahí no me ven cada vez que hago un corte hacerle gesto a la tribuna o a mis compañeros”, añadió.
Báez enfatizó que su trayectoria respalda su profesionalismo y compromiso:
“Y tampoco juego por las arengas, porque tuve 32 entrenadores y jugué con 31”, dijo, remarcando que su continuidad en distintos procesos técnicos demuestra su disciplina deportiva.
Finalmente, el defensor hizo un llamado al respeto y a la responsabilidad en los medios de comunicación:
“El hecho de que tengan un micrófono no quiere decir que me falten el respeto”, sentenció.
Las palabras de Báez no tardaron en generar eco entre la afición y el entorno futbolero, abriendo nuevamente el debate sobre los límites de la crítica, la ética periodística y el impacto de las opiniones mediáticas sobre los jugadores profesionales.