En Manizales, el tiburón nadó contra la corriente… y terminó ahogado en sus propios errores.
En una noche fría en el estadio Palogrande, el golpe fue para el tiburón. Junior de Barranquilla cayó 2-1 ante Once Caldas y dejó más preguntas que certezas en esta sexta fecha de la Liga BetPlay Dimayor 2026-I.
El equipo rojiblanco volvió a mostrar dos caras: desconcentración en el arranque y reacción con carácter, pero insuficiente para evitar la derrota en Manizales.
Golpe madrugador y defensa sorprendida
Apenas corría el minuto 5 cuando Junior volvió a pagar caro un descuido. Un saque largo del arquero Joan Felipe Parra cruzó todo el campo y encontró mal parados a los centrales tiburones. Jefry Zapata les ganó la posición, forcejeó, remató incómodo pero efectivo y venció a Mauro Silveira para el 1-0.
El tanto dejó expuesta la fragilidad defensiva del conjunto barranquillero, que otra vez se vio sorprendido en una acción directa y sin elaboración rival. El equipo intentó recomponerse desde la posesión, pero el impacto anímico fue evidente en los primeros minutos.
Reacción y empate con oportunismo
Junior no bajó los brazos y encontró premio a los 17 minutos. Un mal control de Kevin Cuesta en salida fue aprovechado por Joel Canchimbo, que no dudó: robó en el borde del área y definió mano a mano ante Parra para el 1-1.
El empate le devolvió confianza al visitante. Por momentos, el equipo mostró mejor circulación y mayor presencia en campo contrario, pero le faltó profundidad y claridad en el último cuarto de cancha para capitalizar su mejor momento.
Un segundo tiempo cuesta arriba
Cuando el partido parecía abierto, el Once Caldas volvió a golpear, esta vez con Michael Barrios, quien aprovechó los espacios y selló el 2-1 definitivo. Junior intentó reaccionar en el tramo final, adelantó líneas y empujó más con voluntad que con ideas, pero no logró romper el orden del conjunto local.
El pitazo final dejó a los dirigidos por Alfredo Arias con un sabor amargo. Más allá del esfuerzo, el equipo volvió a evidenciar fallas puntuales en defensa y falta de contundencia en ataque, aspectos que pesan en partidos cerrados como este.
Más dudas que respuestas
La derrota no solo significa tres puntos menos; también enciende las alarmas por la irregularidad mostrada. Junior compite, pero concede ventajas. Reacciona, pero no concreta. Y en una liga tan apretada, esos detalles terminan marcando la diferencia.