Foto: Vanessa Romero/ Acord Atlántico
José Enamorado fue la figura del compromiso, el barranquillero marcó dos de los goles.
El estadio Metropolitano se convirtió en un verdadero carnaval. Barranquilla vibró, cantó y celebró al ritmo de un Junior arrollador, que este viernes dio un paso gigante hacia el título tras imponerse con contundencia 3-0 sobre Deportes Tolima, en el partido de ida de la gran final de la Liga BetPlay II-2025.
El equipo dirigido por Alfredo Arias firmó un primer tiempo impecable: intenso, eficaz y letal. Cada error del rival fue castigado y cada aproximación se transformó en una amenaza real, ante un Tolima que apenas pudo resistir el vendaval rojiblanco en los primeros 45 minutos.
La fiesta comenzó temprano. Apenas corrían cinco minutos cuando José Enamorado, encendido y desequilibrante, se inventó una jugada individual de alto nivel y definió con categoría para desatar la locura en unas tribunas que se llenaron desde mucho antes del pitazo inicial. El ‘Metro’, vestido de rojo y blanco, empujó como un jugador más.
Ni los intentos del técnico Lucas González desde el banquillo lograron frenar a un Junior que creció con el aliento de su gente. Con confianza plena y dominio absoluto, los locales siguieron golpeando. Antes del descanso, nuevamente apareció Enamorado para ampliar la ventaja y firmar una noche inspirada, de esas que quedan en la memoria colectiva del hincha.
El golpe final llegó antes del cierre de la primera mitad. Brayan Castrillón puso el tercero y sentenció un primer tiempo demoledor, en el que también brilló el paraguayo Guillermo Paiva, clave en la construcción y el desgaste ofensivo que terminó de abrir los caminos.
Con la amplia ventaja en el marcador, el complemento fue de administración e inteligencia. Junior se replegó con orden, cuidó la diferencia y dejó la iniciativa a un Tolima que tuvo la pelota, pero careció de profundidad y argumentos para inquietar seriamente.
La noche se terminó de inclinar cuando, pasada la media hora del segundo tiempo, Sebastián Guzmán cayó en el juego verbal de Teófilo Gutiérrez, reaccionó con un cabezazo y fue expulsado. Con diez hombres, el conjunto pijao vio diluirse las opciones de un descuento que le devolviera algo de esperanza para la revancha.
Fue fiesta total en el Metropolitano. Junior cumplió, goleó y puso una sólida cuota inicial rumbo a la estrella once. El sueño está más vivo que nunca, aunque la historia aún tendrá su último capítulo el próximo martes en Ibagué, donde el Tiburón buscará confirmar lo que empezó a escribir con autoridad en Barranquilla.